Permanecen los helechos saludando sombra verde
proyectada en la pared arriba del pozo blanco.
Y tú juegas, y recorres la sombra de tu Sol que arde,
y con tu salada llama tú logras ese perfume.
Recordado de por vida ya se abre el intelecto
mezclando la tarde rota con el valle de tu ser.
Lo que sientes te lo noto, sonriendo contradicción,
amando miradas solas y delante de la puerta.
La razón enamorada bendice con sentimientos,
y lo pierdes y lo ganas al volverse los helechos
indiferentes, se alejan, cuando brillan con la lluvia,
y arrogantes se alejan, describen la lucha tristes.
Tú aquí y yo contigo, siempre, no temas nunca humillarte,
sonríe y me lo dices, como pensamiento el líquido
de tanto silencio suena: “mi amor estás hoy muy triste,
los empedrados caminos acompañan de por vida”.
Los recuerdos de mortaja, me acarician la corteza,
blanca soledad bendita, no grita tu alma dorada
al necesario abandono. No me preguntes: ¿Por qué
personifico tu lucha? Cantabas sin energias
Tu tristeza me miraba leer la luz de las estrellas,
al llegar la primavera con montaña de tristeza,
nunca te oí un lamento. Recordando tu sonrisa
en el patio de mis flores estaré siempre contigo.
José Pómez
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