Nadie quiere perder nada por nada,
y todos perderemos todo, nada
nos acompañará, las pertenencias
jamás nos pertenecen, nos dominan,
se convierten en lastre para el alma,
el espíritu gana las batallas;
como tu vida muestra la derrota
es difícil seguirla a diario,
tan ligero de pies camina el pobre
que intentarlo resulta necesario;
como necesidad que tú no tienes.
¿Acaso valle sobran los mejores?
Si aprendemos con tu ejemplo de Padre,
entonces sí tendremos esa larga
caminata de Paz por ti trazada;
comprenderemos el mundo y la vida.
José Pómez
http://www.pomez.net