El desvío invitado de terrores
quedó para soñar tres mil colores,
le fortalecen duras pinceladas,
quedó pintada la fuerza del puma
en el nudo profundo. Los temores
encorsetados van en las miradas
del aire que tropieza con la bruma;
crecen los infundados, los peores,
por desaparecidos son dolores,
ya no escuchan conciertos en las plazas,
--tenaz conversadora de terrazas--
y nunca se mejoran, hoy manaron
las corrientes que en mi pecho alojaron.