Sin hombre y sin sombra
el campo se asombra
si se limpia a mano
el monte y el llano
de adicta región
al fotomatón
que rebusca el reto
máximo respeto.
El Sol que madruga
plancha solo arruga
de ese campo arado
detrás del vallado,
la mano acaricia
esa hora propicia
que besa y que abraza
en calle y en haza.
Es tierra que espera
la puerta y cartera
de cristal de cuarzo
otra vez en Marzo,
busca y no la encuentra,
no sale ni entra
la luz en la piedra
que cubre la hiedra.