En ese instante llegan sonidos de cristal
cubiertos de vivencias forman la filigrana
de las pérdidas negras y los logros azules
como un amanecer que disfruta sus laderas.
Colador de segundos felices o divinos
de los que duran toda la vida y atrapados
quedan inolvidables todos los días cuando
arden en las paredes de la memoria amiga.
Y mañana con otros relatos sobre hierros
desconocidos suplen su total transparencia
en la ausencia dañina y placentera apartada.
Aunque se dominara con las metas el mundo
la consecuencia traba amistad con el silbido
quizá desconocido de la escasez en boca.